¿A dónde va el Cine Mexicano?

Mar 1 • Artículos • 1980 Views • Comments Off on ¿A dónde va el Cine Mexicano?

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Es fácil asumir que los fomentos al cine mexicano, aunado a la aparición de una nueva generación de cineastas dispuestos a apropiarse de las nuevas tecnologías y asumirlas como propias, supone una nueva era el medio. Y en ciertos sentidos lo es, pero no en la forma en que se espera.

La creación del artículo 226 del ISR que permite la deducción de impuestos para apoyar las producciones cinematográficas nacionales, trajo consigo retos, tribulaciones y contados éxitos. Es verdad, desde entonces ha aumentado la cifra de películas mexicanas: En 2011, hubieron 139 proyecciones en 12 estados, representando a más de 46 mil espectadores; para 2012, la cifra aumentó a 201 proyecciones en 20 estados para un total de 72 mil espectadores.

Sin embargo, las cifras están lejos de ser ideales. El año pasado, las producciones de Colosio, Cristiada y De Panzazo, fueron las representantes más taquilleras del cine nacional rebasando el millón de espectadores. La película de superhéroes The Avengers, reunió a 16 millones de asistentes.

Además, los exhibidores de películas están generando buenos números en taquilla: hubo un aumento de 21 millones de espectadores en 2012 respecto al año anterior, con 226 millones de personas que acudieron a las salas de cine. ¿Dónde está entonces el error? ¿Es necesario obligar a las salas a mantener películas pese a que no generen buenos ingresos?

Bernardo Marín escribió en El País sobre la falta de público del cine mexicano citando el ejemplo de Días de Gracia, una película de Everardo Gout que fue selección oficial en el Festival de Cannes y ganó ocho estatuillas en los Ariel. Sin embargo, “pasó casi desapercibida para el gran público de su país: cuando se anunciaron las candidaturas de los Ariel, la cinta tenía más nominaciones que salas donde se estuviera exhibiendo”.

Otro ejemplo es Cinco días sin Nora, ópera prima de Mariana Chenillo que se estrenó en más de 14 países, como EE UU, Argentina, Brasil o Suiza pero, según la propia directora, en casi todos estuvo más tiempo en cartelera que en México “porque no hay acceso suficiente a las pantallas ni a las cadenas de distribución y la difusión digital no está bien definida”.

Existe pues, una falta de cultura respecto a las creaciones mexicanas. No hay un verdadero conocimiento sobre las producciones nacionales por parte del espectador común. Los medios dedicados a cubrir cine y entretenimiento, privilegian las notas sobre escándalos, relaciones amorosas o chismes fáciles, desatendiendo el esfuerzo y éxito de jóvenes cineastas mexicanas.

Y cuando producciones nacionales llegan a las salas de cine, por lo general triunfa el humor fácil, las groserías gratuitas, el morbo y las tramas mal concebidas. Las producciones que tienen éxito en festivales internacionales

A finales de 2012, Marina Stavenhagen, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía, señaló que durante ese año se había registrado 214 millones de espectadores en total, de los cuales cerca de 10 millones son para cine mexicano y, de esos, 7 millones son para producciones con apoyo del Imcine. Es decir, menos del 8 por ciento de la taquilla.

El cine entonces, no deja de ser un juego de números y los exhibidores no harán lugar a mejores producciones por otras que generen mayores ingresos.

Los nuevos medios

Existen, pese a todo, signos alentadores. En 2012, los productores de Chalán, película de Jorge Michel Grau, tuvieron la visión de abrir nuevos canales de distribución a través de internet. Chalán se estrenó en nuestro país a través de Nuflick, un sitio de streaming de la Cineteca Nacional. El primer día, fue vista por 30 mil 42 personas.

Gage SkidmoreNo se trata de un nuevo recurso, sino de una nueva puerta de oportunidades para cineastas independientes y principiantes que deben luchar contra el voraz medio. Internet ya ha probado ser un exitoso modelo y las nuevas generaciones habrán de tomar la batuta.

Las bases se han sentado ya para ello. Algo que quizás podría impulsar todavía más este nuevo canal, sería la participación de cineastas reconocidos como Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón, directores que han emigrado al cine de Hollywood por las oportunidades que reciben de producir a placer.

Debe crearse en México un sistema que no sólo estimule la creación de nuevas películas sino que garantice su éxito. Los nuevos medios pueden ser una manera de descubrir nuevo talento, mostrar su obra y posteriormente nutrir las salas de cines con cine de calidad.

Los nuevos cineastas necesitan ayuda de quienes tienen una carrera consolidada y reconocida, así como del gobierno y sus instituciones. Son nuevos tiempos que requieren gente dispuesta a tomar lo que ofrecen. La creación de una cultura y entendimiento de lo que representa el cine mexicano es vital para su éxito.

No sólo se trata de llenar las salas de cine con películas mexicanas. Es necesario que se mejoren los procesos y se logren mejores esfuerzos por mejorar la calidad general del medio mexicano. La puerta está abierta. ¿Quién será el primero en cruzarla?

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