Apuesta Maestra – Reseña

Mar 25 • Spoiler Alert • 318 Views • Comments Off on Apuesta Maestra – Reseña

Salvador Medina

Desde que irrumpió en Hollywood, Glen Powell ha sido coronado como el salvador de la taquilla mundial, una especie de relevo generacional de Tom Cruise que promete conectar a las nuevas generaciones con el séptimo arte. De ahí que lo veamos en algo nuevo cada dos meses, tanto en la pantalla chica como en cines. Pero pesada es la cabeza que lleva la corona.

Y aunque ha encontrado aceptación y reconocimiento dentro de la industria, el jurado sigue indeciso sobre su impacto para traer gente a las salas.

En Apuesta Maestra (How to Make a Killing), Powell interpreta a Becket, paria de una familia multimillonaria que, tras quedar huérfano, recibe el desprecio de su propia sangre. Pero en su lecho de muerte, su madre, exiliada desde que quedó embarazada, le hace prometer luchar por la vida que se merece, y gracias a un fideicomiso blindado y a ciertas leyes fiscales, él sigue en la línea de sucesión para la herencia, tan solo siete puestos más abajo en la lista.

Becket crece en Newark con una vida discreta pero suspirando por esa vida que ve a la distancia. Pero con el tiempo, decide ir a la ciudad a buscarse algo nuevo. Trabajando en una tienda para hombres, Becket se reencuentra con Julia (Margaret Qualley), su amor platónico de infancia, quien está muy enterada de la multimillonaria sucesión que le espera en caso de que se den una serie de casualidades trágicas.

Es así que, más cerca de la familia Redfellow, decide poner manos a la obra y darle un empujón al destino.

Becket comienza a hacer una lista de quienes le preceden en la sucesión testamentaria para quitarlos del camino y recuperar lo que era suyo.

Apuesta Maestra encuentra sus puntos altos en la fortuita relación de Becket con Ruth (Jessica Henwick), la exnovia de una de sus víctimas y, por ende, una riesgosa amistad. Pero Becket se obsesiona conforme más escala en la lista, perdiendo el enfoque de su meta y distrayéndose cuando puede encontrar un escape.

El director John Patton Ford, cuya joya independiente Emily the Criminal lo colocó en la mira de diversos estudios, adapta con elocuencia la novela de Roy Horniman que ya había sido adaptada por Robert Hamen en 1949.

Es ahí donde la película pierde su brújula emocional: conforme Becket se distrae, la narrativa lo hace también. El problema no es que el personaje pierda el foco, eso es parte del arco, sino que la película parece perderse con él, sin encontrar del todo la manera de hacer que esa deriva se sienta como decisión y no como descuido. El desarrollo de personajes se queda corto justo cuando más lo necesitamos.

Pese a ello, Apuesta Maestra es una película entretenida, con suficiente ingenio y estilo como para sostener sus dos horas, y que nos deja con una deuda pendiente: más minutos de Margaret Qualley, que cada vez que aparece en cuadro nos recuerda que ella es, en realidad, la película que querríamos estar viendo.

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