México y el Festival de Cannes

May 29 • Spoiler Alert • 1338 Views • Comments Off on México y el Festival de Cannes

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Salvador Medina
salvador@elhablador.com.mx

La historia entre el cine mexicano y el Festival de Cannes, el más prestigiado y popular del mundo, no es un fenómeno reciente. Sin embargo, la relación entre ambos se había visto afectada durante décadas por una crisis profunda de calidad en el medio de nuestro país.

Emilio “El Indio” Fernández, uno de los grandes pioneros del séptimo arte en México, representó el primer gran salto en nuestra cinematografía. Su celebrada obra María Candelaria con Dolores del Río y Pedro Armendáriz, le representó el máximo premio del Festival en 1946. Con Rosanna, el Indio regresaría a Cannes en 1953 para recoger el premio a Mejor Narración Visual.

Por supuesto, Luis Buñuel, director mexicano por adopción, consolidó al país en Cannes. Con Los Olvidados en 1951, se llevaría el premio a Mejor Director en su triunfal regreso después de Un Perro Andaluz y La Edad de Oro.

El director español creó una carrera en México tras su exilio provocado por la Guerra Civil, lo que significó un renacimiento de la industria. Nazarín, Viridiana y El Ángel Exterminador, fueron de nuevo selección oficial en Cannes le valieron la Palma de Oro y el Premio FIPRESCI de la crítica.

Muchos años pasaron, sin embargo, para que México tuviera presencia de nuevo en Francia. Fue el talentoso Carlos Carrera, con su animación El Héroe, quien representara al medio de nuevo en el Festival en 1994.

La nueva época

Se ha vuelto costumbre que cada año México destaque en Cannes. Pero este fenómeno es nuevo y puede rastrearse a Amores Perros de González Iñárritu. El  2001 fue un parte aguas y un despertar para el cine mexicano. Al ganar el Premio de la Crítica en Cannes, Alejandro González Iñárritu, Guillermo Arriaga y Gael García provocaron un efecto en cadena que persiste hasta nuestros días.

amat-escalante-3543Tras semejante éxito, la industria se vio revitalizada comercial y artísticamente. La gente comenzó a prestar atención al talento nacional y se comenzó un estímulo del medio que trajo grandes éxitos y fracasos.

Recuerda Verónica Calderón en El País que cineastas como Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, fotógrafos como Emmanuel Lubezki y Rodrigo Prieto, así como actores como Gael García, Demián Bichir y Diego Luna lograron devolver al cine mexicano un prestigio que se mantuvo empañado por casi medio siglo.

Y es que no se trata sólo de una nueva generación, sino de un relevo absolutamente necesario que han refrescado la temática y narrativa visual, dándole legitimidad y una mayor profundidad que ha sido reconocida internacionalmente.

El éxito de Amat Escalante, quien ganó el premio a Mejor Director por Heli  en la edición 66 del Festival de Cannes, se suma a los recientes reconocimientos a Arriaga, Iñárritu y al controversial y divisivo Carlos Reygadas.

Son, sin duda, un síntoma de un cambio generacional, de una nueva forma de ver el país. Y es que, ciertamente, México ha sido el tema central de las obras de estos nuevos cineastas. Quizás de esta reflexión artística, podamos reencontrar el significado que se ha perdido durante décadas.

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