La gran interpretacion: Wikileaks

Jan 5 • Artículos • 1041 Views • No Comments on La gran interpretacion: Wikileaks

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Fernán A. Osorno H.

fernanosorno@elhablador.com.mx

No hay otra manera de ver el surgimiento de Wikileaks más que como una apertura hacia la democratización de la información, ¿o no? Con el repentino protagonismo que ha tomado el conglomerado de periodistas, matemáticos, tecnólogos etc. de diversos países, ha surgido una cara que convierte todas aquellas voces en una. Bajo la personalidad del australiano Julian Assange, se abre la posibilidad de tener acceso a la información que por razones políticas no ha sido compartida con la población civil. Podríamos evocar el tono anárquico, o así nos catalogarían los lectores, y argumentar que la información bajo el sistema de poder actual está en las manos de los países/potencias económicas del mundo, y con ello, la maquinaria mediática que, por su mayoría, funciona de cómplice. Sin embargo, sería más fructífero hablar de las consecuencias generadas a partir de la aparición de Wikileaks, y las respuestas de las diversas autoridades estatales y mediáticas con las últimas publicaciones que desnudaron la diplomacia norteamericana.

Si Wikileaks por lo que entendemos significa el acceso a la información a través de filtros obtenidos en las redes de comunicación, entonces no hay otra forma de ver su presencia como una extensión o ampliación de las herramientas en oferta para el acceso a la información. Partimos de la premisa que cualquier información digerida tiene la validez del consenso otorgado por sus lectores, y ello es determinado necesariamente por la accesibilidad de la información; es por ello tan importante el ejemplo que nos ha brindado Wikileaks. Durante la guerra contra el terrorismo, liderada por EUA y sus aliados (más adelante se esclarece lo entendido por “aliado” cuando repasemos la armonía, o no, que conforman los encabezados de los diarios mundiales ente los últimos sucesos), hacia el interior de EUA, los medios, así como algunos políticos, insistieron en la certeza de que existía un vinculo entre Irak y Al Qaeda – entre otras acusaciones – para justificar la invasión militar, poco después vemos que el 50% de la población norteamericana estaba convencida de que S. Hussein fue responsable por los atentados de Nueva York.[1] Tenemos un claro ejemplo de acceso a la información, en este caso bombardeo de información, y consenso en la población civil.

El caso de Wikileaks desafortunadamente no será tan distinto, aunque haya generado sin duda alguna una coyuntura hacia el paradigma informático al que nos enfrenaremos en los siguientes años. Lo siguiente es una recopilación de los encabezados de periódicos de algunos países durante los primeros días después de los documentos publicados por Wikileaks.

Lunes 29 de noviembre:

The Guardian: “2,500 archivos filtrados que dejan desnuda la visión de EUA del mundo.”

Ø    “Washington es engullido por la crisis diplomática global.”

Ø    “Envíos revelan que funcionarios norteamericanos son ordenados a espiar a la ONU.”

Ø    “Rey Saudí le dijo a EUA: tienes que bombardear a Irán.”

New York Times: “Mensajes filtrados ofrecen un mirada cruda hacia la diplomacia de EUA.”

Nacional Post (Canadá): “EUA: filtros ‘impudentes’

La Republica (Italia): “Wikileaks, la tempestad del mundo.”

Der Spiegel (Alemania): “Revelado cómo América ve al mundo”

El País (España): “La mayor filtración de la historia revela los secretos de la diplomacia de EE UU.”

Le monde: “Al corazón de la diplomacia americana.”

Aunque aquí es evidente una sincronía en anunciar las consecuencias de los filtros de información dirigidos hacia la diplomacia de EUA, conforme fueron digeridos los documentos por los periódicos asignados a la tarea – El País, The Guardian, Der Spiegel, y New York Times – vemos emerger un nuevo filtro que responde a las necesidades nacionales de cada periódico. A nivel internacional, la información divulgada con mayor flujo parece ser dictada por la posición de EUA: Irán, Korea del Norte, y claro el terrorismo llevado acabo por Wikileaks; como vemos a continuación:

New York Times: “Irán dice que los documentos filtrados son una trama de USA”

“Cables filtrados dibujan un mundo adivinando sobre Korea del Norte”:

Ø  “Nada de lo predicho por la docena de cables filtrados por Wikileaks del Departamento de Estado sobre Corea del Norte, o incluso China, el mayor aliado del Norte, ha estado alarmantemente equivocado. Pero los documentos ayudan a explicar por qué Corea del Sur y EUA sospechan que los arrebatos militares son las últimas expresiones de una dinastía en decadencia.”

Ø  También demuestran que la caída del Norte tiene raíces esperanzadoras más que una verdadera estrategia.”

Ø  Los cables sobre Corea del Norte… son conjeturas educadas escasas de hechos, ilustrando por qué su sujeto es conocido como el “Hoyo negro de Asia”. Porque son documentos de Departamento de Estado y no reportes de inteligencia, no pueden incluir procesos de evaluación secreta Americana, o los planes militares e el caso de que Corea del Norte se desintegre,”

“Clinton dice que la diplomacia de EUA sobrevivirá el ataque.”

Fox News:

“Documento filtrados demuestran un consenso en Medio Oriente sobre la amenaza representada por Irán.”

Ø  “Pero el cerramiento sísmico de documentos por Wikileaks demuestran un área de profundo consenso: que Irán es visto en Medio Oriente como el perturbador número uno de la región.

Este último punto de vista proyecta el ya más que sabido punto de vista conservador de la política de EUA proporcionada por la cadena Fox, sin embargo, por su gran difusión conforma la mayoría en la opinión pública del país. La divulgación de los documentos entonces mantiene a flote la política exterior de Estados Unidos frente a la supuesta amenaza de Irán para el Medio Oriente, a pesar de que los cables filtrado hacían referencia a sólo un par de autoridades de la región. En el caso de Corea del Norte, se acentúa la poca importancia/relevancia de los documentos publicados, ya que no tienen un sustento de inteligencia o militar; cabría aquí recodar nuestra ejemplo de Irak, ahí sí eran documentos de supuesta validez de inteligencia sobre la amenaza que representaba el régimen de Hussein, y resultaron ser más efímeros que un mal chiste.

La tercera parte de la respuesta mediática y política ante los documentos de Wikileaks, es criminalizar y detener la idea básica detrás de la apertura informática. Tenemos un último ejemplo cómico brindado por la página de Fox sobre esta cuestión:

“¿Crees que Wikileaks es una organización terrorista?”

Ø  no: creo que son perturbadores, pero sólo están publicando lo que les han dado.

Ø  Si: su intensión claramente es hacerle daño a los Estados Unidos de América.

Ø  No estoy seguro: estoy más preocupado que estos documentos sean robado con tanta facilidad.”

Este punto de vista es el que ha sido seguido no sólo desde al administración de Obama, catalogando estos filtros como ‘ataques’, sino los países que apoyan su noción como el Reino Unido y Suecia han puesto una orden de aprensión internacional sobre Assange, bajo cargos de violación y delitos sexuales; hoy ya preso en Londres después de entrega voluntaria, confiando en la norma, que en casos similares el acusado puede pagar fianza y salir, lo que claramente no sucedió. Assange y Wikileaks, lleva dos semanas sufriendo acusaciones criminales, limitantes logísticas al ser abandonados por Mastercard, PayPal, Amazon, Post-Finance (banco suizo que congeló sus cuentas), etc. Con la criminalización, lograron limitar el libre funcionamiento de Wikileaks, a pesar de que por ejemplo Mastercard, permite el flujo de financiamiento para organizaciones de apoyan al Ku Klux Klan; según una publicación de The Guardian.

A pesar de los esfuerzos por desligitimizar el trabajo realizado por la publicación libre de la información, y desviar la atención pública a temas militares irrelevantes, la aportación de Wikileaks es clara: la representación del gobierno debe pasar por nuevos procesos de transparencia. Barbishire y Bartlett en un articulo publicado en El País, El derecho a la información diplomática, lo plantean de la siguiente manera: “¿actuaron legal o éticamente aquellos que a priori debían pero no hicieron pública la información?” Más que preguntar si Wikileaks actuó de manera irresponsable, cabría preguntar hasta qué punto las autoridades han actuado en representación de la población sin un verdadero consenso.


[1] Larry Everest(2005), Bodyguard of Lies. Publicado en Malik, A. Aftab (2005). With God On Our Side: Politics & theology of the war on Terrorism. 2da edición. Amal Pres: Estados Unidos.

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