Good Boy: Confía en su instinto – Reseña
Salvador Medina
El concepto de una “película viral” ha llegado para quedarse. Sucedió con In a Violent Nature el año pasado cuando se corrió el rumor de un slasher contado desde la perspectiva del villano y, ahora en 2025, ocurrió con Good Boy (Good Boy: Confía en su instinto), la película de terror contada desde la perspectiva de un perro.
En ambos casos, las expectativas quedan más que cumplidas. Y en el caso de Good Boy, vemos mucho más de su protagonista, el carismático Indy. Todo lo que se dice del perro es absolutamente cierto: debería existir una categoría para premiar animales en el cine porque lo que hace aquí, es simplemente extraordinario.
La historia va así: Indy el perro es el fiel compañero de Todd (Shane Jensen), un joven al que conocemos paralizado, sangrando inexplicablemente por la boca. Su hermana lo descubre y pasa un tiempo en el hospital. Pronto entendemos que es algo tan grave que Todd decide mudarse a la vieja casa de su abuelo, un lugar aislado y rodeado de naturaleza. El lugar perfecto para una historia así.
Indy puede ver desde el principio que hay algo ominoso cerca de su dueño, una presencia oscura que se va revelando poco a poco.
A través de los ojos de Indy descubrimos un pasado que amenaza la salud y bienestar de Todd, algo invisible y peligroso, ajeno a los ojos humanos, tan ocupados en banalidades. Pero para Indy, el centro de su universo es Todd. Es así que olfatea las pistas que han dejado ahí el abuelo y su perro, cuyo rastro nunca fue encontrado y, quizás, encontrar la razón de su repentina crisis.

El director Ben Leonberg toma una serie de decisiones brillantes, que ponen el enfoque donde debe estar: en Indy. Poco vemos el rostro de su dueño Todd, nada del resto de los humanos. Y es que, no es una exageración, Indy realmente sostiene todo el terror y el conflicto que rodea a su humano.
Aunque el concepto de Good Boy pone la vara muy alta para cualquiera, Leonberg logra aterrizar las oportunidades que se le presentan para entretejer una historia entretenida y original. El problema es cuando la cámara se desvía de su verdadero protagonista. Leonberg tarda a menudo en retomar el rumbo y hacernos poner atención donde debemos.
Pero Good Boy tiene suficientes virtudes para superar todo eso. Lo hace, además, con corazón y ternura, usando a Indy como vehículo de catarsis, usando su perspectiva para mostrarnos cómo los humanos somos capaces de caer víctima de nuestros propios errores, contra toda lógica y razón.
Al final, Good Boy cae de pie con naturalidad y un espíritu indie que nos hace reenamorarnos del cine de terror.


