Encerrado – Reseña
Salvador Medina
Hemos visto a Bill Skarsgård detrás de tanto maquillaje, que a menudo olvidamos no sólo su cara sino que se trata de un extraordinario actor. Por fortuna para nosotros, en Locked (Encerrado) logra salir de ese complejo, aunque sólo metafóricamente.
En Encerrado, Bill interpreta a Eddie, ese familiar o amigo que todos tenemos: simpático, pero siempre pidiendo dinero, fallando en sus responsabilidades. Pero su hija Sarah sigue creyendo en él, aunque la deje plantada cada vez que puede. En esta ocasión se debe a que no tiene suficiente dinero para pagar las reparaciones de la van que usa como hogar y transporte para su trabajo.
Mientras ve cómo pasar la noche, intenta abrir algún vehículo que esté libre para vender lo que haya adentro y venderlo para comprar raspaditos de lotería. Y se encuentra con un vehículo que destaca sobre todos. Para desgracia de él, aunque no lo sabe, el carro está abierto. Eddie encuentra poco o nada pero cuando intenta salir, no puede.
Pronto se da cuenta que el vehículo está controlado por alguien que lo está observando a través de las cámaras. Y así, el juego comienza.
El auto no sólo es un tanque por fuera, sino también por dentro, evitando que se hagan llamadas por celular, que cualquiera escuche sus gritos de ayuda y que su torturador le lance unos toques a distancia cuando se porte mal o desobedezca las instrucciones.

William (Anthony Hopkins), la voz que se comunica con él a través del comando del carro, tiene cuentas pendientes. Y Eddie se convierte en el conducto perfecto de su ira. No sólo han intentado robarse su vehículo incontables veces, sino que para William, Eddie representa todo lo que está mal con el sistema.
Como en toda buena película, William y Eddie son sombras del otro. El primero es un exitoso doctor que está pasando por un mal momento y que llama a Eddie, literalmente, desde su torre de marfil. Y Eddie está atorado en un círculo vicioso donde no puede trabajar porque no tiene dinero y necesita dinero para poder trabajar.
El juego de gato y ratón escala peligrosamente con William poniendo en la mira a la pequeña Sarah para aumentar la tortura hacia Eddie y que él quizás, sólo quizás, cambie su forma de ser. Pero nuestro héroe (o antihéroe, como quieran verlo), no se quedará cruzado de brazos porque aunque su torturador tiene el privilegio de la inteligencia y la opulencia, él tiene astucia. Y en momentos como ése, quizás lo saquen adelante.
Encerrado tiene todos los elementos de un thriller inteligente y de lenta cocción y aunque en momentos abusa de la exposición, el duo de Skarsgård y Hopkins levanta la tensión, creando una película entretenida que mantendrá al espectador adivinando lo que depara a nuestro protagonista.


