El Sobreviviente – Reseña

Nov 12 • Spoiler Alert • 759 Views • Comments Off on El Sobreviviente – Reseña

Salvador Medina

Para los fans de Edgar Wright, la frustración de no verlo dirigir Ant-Man y contar con presupuesto ilimitado para hacer lo que se le plazca, puede llegar a su fin con Running Man (El Sobreviviente), inspirada en la novela de Stephen King. Para ello, contó con el actor del momento en Hollywood, Glen Powell, uno de los pocos que se están alzando entre la mediocridad del medio.

Y aunque en lo personal, Powell me ha parecido encantador pero intercambiable, en El Sobreviviente hace su trabajo más notable hasta ahora, aunque no le creemos mucho que se trate del hombre más enojado del mundo.

Powell interpreta a Ben Richards, un reaccionario desempleado incapaz de encontrar trabajo en la ficticia ciudad de Co-Op. Ante la enfermedad de su hija Cathy y la intención por evitar que su esposa Sheila (Jayme Lawson) siga exponiéndose en bares a cambio de unos nuevos dólares, Ben está dispuesto a lo que sea. Incluso a participar en los reality shows que aparecen a toda hora en Network, la cadena que ahora funge también como un gobierno todopoderoso.

Si bien la novela original de Stephen King, publicada bajo el pseudónimo de Richard Bachman, se sitúa en 2025, Wright debe tomarse libertades creativas para colocarnos en un mundo distópico, aunque cercano a la realidad, lo suficientemente lejano para sentirse paródico.

Ben se lanza a Network con la intención de participar en cualquier programa que le permita tener lo suficiente para comprar medicinas para su hija. Pero su enojo llama la atención de Dan Killian (Josh Brolin), el director de la cadena, y le propone participar en su programa más popular, The Running Man, donde cada día que sobreviven a un grupo de asesinos reciben premios en efectivo, enviando grabaciones todos los días y haciendo todo lo posible para sobrevivir.

Con todo en contra, y pese haberle prometido a Sheila no involucrarse, Ben lucha contra un sistema creado para que fracase pero pronto parece ganarse el apoyo del público, pese al esfuerzo de Dan y Bobby T (Colman Domingo), el conductor del programa, por cambiar la percepción alrededor de él.

Ahora, numeremos las cosas negativas y positivas de El Sobreviviente. Empecemos con lo que bueno: hay acción de sobra, ironía, comedia y crítica. Powell tiene el carisma y talento suficiente para sostener un blockbuster de este nivel. Ahora, con lo no tan bueno: no se siente como una película de Edgar Wright.

Es evidente que la presión del estudio, o la propia, haya llevado a tomar ciertas decisiones que no benefician el resultado final. La historia tarda en arrancar y, cuando vemos esos momentos de humanidad en Ben, con su esposa e hija, se sienten como algo que hemos visto infinitas veces antes.

El resultado es una película dispareja. Entretenida, divertida, hilarante como lo sabe hacer Wright, pero dispareja. El diseño de producción se siente de otra película, de un director que no tiene ese estilo y manejo del lenguaje. Se extraña su mano, su ojo y su dedicación.

Pero, y he aquí el gran pero, es que El Sobreviviente vale la pena. No es el trampolín de Powell a la realeza de Hollywood que todos esperaban, u otra obra trascendental de uno de los directores más diestros de la actualidad, pero cualquier ávido fanático saldrá de la sala de cine consciente de haber visto una película hecha para la pantalla grande, algo cada vez más escaso.

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