El Último Gran Golpe – Reseña
Salvador Medina
Los thrillers de acción a menudo nos entregan joyas memorables. Y pocas ciudades se prestan para ello como Los Ángeles. The Get Out (El Último Gran Golpe) tiene todos los elementos necesarios para establecerse como quizás no un clásico pero sí una parada memorable en el género.
Así que desmenucemos el caso. Manco Kapac (Russell Crowe) es un dueño de centros nocturno albanés que ya ha visto sus mejores años. Pese a ello, vive una gran vida junto a su bella y joven novia Sunny (Teresa Palmer), que está dispuesta a ir a donde sea con él. Tras una noche de sexo y viagra juntos, Manco tiene un episodio cardiaco que le hace cuestionar su vida.
De ahí que, por primera vez en mucho tiempo, esté considerando vender su negocio. Pero tiene un primer problema: su club lava dinero para el grupo de Rodríguez (Daniel Zovatto), un peligroso líder criminal. Y todas las noches, él mismo hace el depósito del dinero que debe lavar, en un cajero automático. Pero esa noche, un hombre con máscara lo despoja de las ganancias de una noche.
Manco lo ve como parte del negocio y, para no levantar señales de alerta, recupera el dinero como parte de su ganancia. Pero lo que nuestro adorable protagonista no sabe, es que Jeff (Aaron Paul), el asaltante, fue puesto ahí por el detective Slosser (Josh McConville), que lo está extorsionando por un crimen. La razón de ello es honestamente demasiado extensa y no precisamente pertinente a la trama.
Se trata de uno de los tantos obstáculos que estorban en la trama y que, en lugar de complicar la narrativa de manera interesante, distraen del objetivo final.
Jeff, obligado por Slosser, decide por su parte depositar una parte en su cuenta y la curiosa cajera del banco, Carrie (Nina Dobrev), lo extorsiona también, descubriendo su plan. Forzado por Slosser, otra vez, ataca a Manco, pero ahora con Carrie como cómplice.

Manco, apurado por las complicaciones, negocia con Joe (Luke Evans) la pronta venta de su club pero, como es de esperarse, todo se complica. Todo lo que puede salir mal sale mal y Manco debe enfrentar todos los enemigos que ahora han puesto sus ojos en él.
El problema no es en sí la trama, que mantiene tensión de principio a fin, sino que el director Derrick Borte no sabe exactamente qué película quiere contar. Crowe es cautivante y gracioso, con una personalidad enigmática y encantadora. Pero el ritmo es lento, deteniéndose en momentos donde la trama se estanca y que no dan resultado narrativo alguno.
Además, hay que decirlo, no hay nada de Los Ángeles en la película. Si no mencionaran dónde se dan los hechos, jamás pensaríamos que todo sucede ahí. No hay personalidad, ni autenticidad. No hay nada de LA en esta película.
Hay demasiados personajes que estorban, que sólo están ahí para crear conflicto pero nunca de manera orgánica. Crowe nos recuerda en ciertos puntos a su icónico Jackson Healy en The Nice Guys y Borte. nos da algunos guiños a otras obras de este estilo. Pero los enredos y los giros de trama no se sienten como parte de la historia sino que nos saca de ella.
El Último Gran Golpe no es una mala película bajo ninguna métrica. Pero nos hace promesa que no puede cumplir.


