Hamnet – Reseña

Dec 18 • Spoiler Alert • 1182 Views • Comments Off on Hamnet – Reseña

Hay películas que llegan en el momento exacto. Hamnet, la adaptación de la novela de Maggie O’Farrell dirigida por Chloé Zhao, es de esas que no piden permiso para asentarse: entran, duelen y no se van. Para quienes seguimos de cerca la temporada de premios, verla antes de los Óscar es casi una obligación.

La historia sigue a Agnes —la esposa de William Shakespeare, aquí interpretada por Jessie Buckley— y la muerte de su hijo Hamnet, un niño de once años que muere de peste bubónica en el Stratford del siglo XVI. Pero Hamnet no es una película sobre la muerte; es una sobre el amor que sobrevive a ella, y sobre lo que hacemos con ese amor cuando ya no tiene a dónde ir.

Paul Mescal y Jessie Buckley hacen una de las parejas más creíbles y devastadoras que ha dado el cine reciente. No se trata de una química performativa ni de grandes gestos dramáticos: es la intimidad de dos personas que se conocen de verdad, y que cargan con el mismo peso de maneras completamente distintas. Él hacia adentro; ella hacia el mundo. Ese contraste es el corazón de la película.

La fotografía de Natasha Braier elige el naturalismo casi como filosofía: luz de vela, cielos abiertos, campos de hierbas. Lejos del brillo idealizado del período, la cámara encuentra belleza en la cotidianidad tosca del siglo XVI, y esa decisión tiene un efecto inmediato: todo se siente vivido, no recreado. El ambiente no ilustra la historia; la respira.

Lo que distingue a Hamnet de otros dramas de época es su disposición a habitar el realismo mágico sin disculparse. Agnes tiene una relación con el mundo que roza lo vidente, algo que la película acepta sin ironia y sin sobre-explicar. Esa dimensión —tan presente en la novela de O’Farrell— encuentra aquí una forma visual que la vuelve completamente cinematográfica.

Hamnet es, en esencia, una oda a lo que surge cuando el amor y la muerte se unen: no siempre la tragedia, a veces la creación. La película no dice que el dolor de Agnes se transformó en el Hamlet de Shakespeare; simplemente lo insinúa, y esa contención es su mayor virtud. No necesita demostrarlo porque ya lo mostró todo.

La mejor película de la temporada.

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