Whiplash: Música y Obsesión

Jan 21 • Spoiler Alert • 1517 Views • No Comments on Whiplash: Música y Obsesión

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Salvador Medina @ayudamemalverde

No hay dos palabras más dañinas en el idioma inglés que “buen trabajo”. Esa frase resume la ética laboral del profesor Fletcher, el afamado profesor de la prestigiosa Academia Shaffer de Música. Y bajo esa premisa se mueve una de las mejores películas del año y sin duda la gran sorpresa de la época de premios.

Whiplash (distribuida en México bajo el título Whiplash: Música y Obsesión) hizo olas durante el Festival de Cine de Sundance a principios de 2014. El debut cinematográfico de Damien Chazelle, el joven director de apenas 30 años, fue una favorita de los críticos del destacado festival.

El hecho de que Chazelle haya logrado financiar el proyecto sobre un baterista basado en un cortometraje que estrenó apenas un año antes en Sundance, es un logro significativo. Pero que haya filmado uno de los mejores filmes del año en tanto sólo 19 días, es una muestra del potencial que existe cuando hay compromiso y la voluntad de un equipo. Y de eso se trata Whiplash.

Whiplash-2719.cr2Andrew (Miles Teller) es un joven y ambicioso baterista de 19 años que comienza sus pasos en la mejor escuela de música de Estados Unidos. Obsesionado con la vida de Buddy Rich, Andrew trabaja día y noche para convertirse en el mejor baterista del mundo.

Shaffer Academy no sólo es el lugar donde estudian algunos de los mejores músicos del mundo. Es el hogar de Terence Fletcher (J.K. Simmons), un popular y obsesivo profesor que lleva a sus alumnos al límite.

Tras un primer encuentro con el enigmático profesor, Andrew cree haber perdido su oportunidad . Pero pronto se verá involucrado en una dinámica que lo hace crecer como músico pero lo acerca a un peligroso precipicio físico y emocional.

El ambicioso Andrew ha sido toda su vida una persona aislada y con pocos amigos. Según su propio padre, siempre le ha costado trabajo mantener contacto visual con las demás personas. Además, la presencia de su primo en el núcleo familiar, un típico jugador de americano que acapara las conversaciones en la mesa, es un recordatorio para Andrew sobre lo poco comprendida que es su vocación. Pero nada lo detiene. Andrew quiere ser el mejor baterista del mundo.

De ahí que la invitación a unirse a la banda de estudio de Fletcher es una oportunidad única para su carrera. No sólo es el músico más joven sino que comienza a destacar prontamente. Pero eso significa que la presión será mayor cada paso que dé.

En su primera sesión, Andrew se siente fuera de lugar. Desde un principio, alumno y maestro se enredan en un juego de gato y ratón. Fletcher cita a Andrew tres horas antes del ensayo como una forma de recibirlo en la banda. Y pronto Andrew se da cuenta de cómo funciona su mundo. Las cosas en el estudio de Fletcher corren a cierto ritmo y el volátil profesor no se detiene por nadie. “Si saboteas deliberadamente mi banda te voy a coger como a un cerdo”, advierte a Andrew cuando no logra tocar justo al ritmo que desea.

El juego se extrapola cuando recordamos que minutos antes, Fletcher le dijo que no se preocupara por los números o los demás músicos, sólo para después arrojarle una silla que apenas falló su cabeza.

Pero es el deseo de grandeza lo que motiva a Andrew a lo largo de su travesía. Las humillaciones de Fletcher lo empujan a esforzarse como nunca para ser digno de la banda y la encomienda que ha recibido. Así, hace un lado a su padre y a su novia Nicole, prácticamente su única relación consistente.

-1Whiplash es una reflexión sobre los límites del cuerpo y la delgada línea entre la enseñanza y la tortura. Fletcher justifica sus métodos con una anécdota del mundo del jazz.

Cuando el legendario trompetista Charlie Parker, durante una de sus primeras sesiones con el baterista Jo Jones, se equivocó según el criterio de Jones, arrojó un platillo de batería a la cabeza de Parker, recuerda Fletcher a Andrew. Sin Jones, no habría Parker, justifica.

Muchos críticos y expertos de jazz atacaron la película por tergiversar la anécdota. En la vida real, según los libros de historia, Jones arrojó el platillo al piso.

Por alguna razón, en lugar de enfocar el análisis de Whiplash en el que es sin duda el mejor guión en competencia para los próximos premios Óscar, mucha gente ha visto en los métodos de aprendizaje mostrados la necesidad de crear un debate sobre ello.

Escribe Forrest Wickman en Slate que “la película fusiona la historia – aunque muchos de sus reseñistas la han tomado literalmente – para apoyar los métodos de un maestro abusivo física y emocionalmente. Pero esta versión del cuento no refleja de dónde viene el talento. Una gran cantidad de estudios demuestran que ninguna cantidad de práctica, ya sean diez mil o veinte mil horas, garantizan un genio verdadero. En cambio, también importa qué tan temprano se comience, si estás en el lugar correcto en el momento correcto y cuánto talento se tenga en los genes)”.

Wickman insiste incluso que Andrew, en el mundo de Whiplash, no tiene familiares músicos. En mi opinión se trata de un debate estúpido e innecesario. No hay siquiera profundidad o aprendizaje en el texto de Wickman o en otras críticas a Whiplash. Lo mismo sucede con quienes quieren utilizar el nuevo filme de Clint Eastwood, el sorprendente éxito de taquilla American Sniper (El Francotirador), para diseccionar la veracidad de lo reflejado en pantalla.

Al final,  se tratan ambas de obras de ficción y los realizadores están en completa libertad de tomar o dejar lo que deseen y lo que sirva a su historia y personajes.

Whiplash es un filme profundo, extraordinariamente bien realizado, con actuaciones impecables y un guión redondo y bien cuidado. Pese a que es una obra que busca retratar el mundo del jazz desde un punto de vista técnico, cualquier espectador puede entender lo que sucede entre Fletcher y Andrew.

Por su naturaleza independiente, y por no contar con renombrados productores como los Weinstein para apoyarlos en la carrera por el Óscar, seguramente J.K. Simmons, quien ya ganó el Globo de Oro por el papel, será el único acreedor del premio. Pero el hecho de que el mundo del cine haya prestado atención al filme habla del poder y el impacto de la historia.

No hay un momento muerto o un instante donde no esté algo en juego. Desde un principio tenemos claro que la meta de Andrew no es sencilla pero no se detendrá por nada para obtenerla. Chazelle logró entregar uno de los mejores filmes del año bajo circunstancias inauditas. Y pese a que no es la favorita al Óscar en las categorías principales, en este caso, sí es algo extraordinario el haber llegado a los Óscar con alguna posibilidad.

El cine independiente crece cada año. Whiplash es el mejor ejemplo de ello.

 

 

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