La Distopía de Terry Gilliam

Oct 2 • Spoiler Alert • 1887 Views • 1 Comment on La Distopía de Terry Gilliam

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Salvador Medina @ayudamemalverde
salvador@elhablador.com.mx

Terry Gilliam ha fundado su carrera en poner a la humanidad frente a un espejo. Todos su filmes tienen una profunda crítica social, una reflexión sobre el hombre y su entorno. Esos proyectos que lo han colocado como el visionario director que a los 73 años sigue hablando como si se tratara de un primer esfuerzo, tienen, sin embargo, un gran trasfondo humano.

Dice Bo Moore en la revista Wired que a Gilliam no es fanático del mundo real. “Las películas del director son un ejercicio de cómo escaparlo, ya sea a través de la fantasía (El Imaginario del Dr. Parnassus), la sátira (Brazil) o el surrealismo (prácticamente todo Monty Python). Pero al detenerse a ver su obra individual y colectivamente, Gilliam hace reflexiones.

Sin duda su participación en Monty Python, el grupo de comedia británico más importante de la segunda mitad del siglo XX, fue su mejor entrada al mundo del cine. Monty Python and the Holy Grail en 1975 se trató de un filme que cambió sin duda la cara de la comedia.

penguinCon una temática descarada, la atemporalidad de la comedia de Monty Python and the Holy Grail sigue siendo considerada una de las películas más importantes de la historia. Y no sólo porque encapsula a algunos de los actores más trascendentes del género, sino porque dentro de su lenguaje, no se tomó en serio, y eso provocó a más de uno.

Se trataba pese a todo de una película atrevida, que abrió los ojos al talento de Graham Chapman, John Cleese, Eric Idle, Terry Jones, Michael Palin y del propio Gilliam.

A partir de ese momento Gilliam se puso a la cabeza como uno de los directores más atrevidos del medio. Y fue Brazil de 1985, su filme más controversial hasta la fecha, el que lo dio la notoriedad que goza hasta hoy.

Se podrían escribir hojas enteras sobre Brazil, al grado de que se hizo un concienzudo documental sobre su proceso, pero entender lo que sucedió con él es importante para contextualizar lo que es capaz de hacer Gilliam con tal de exponer su obra al mundo.

Brazil cuenta la historia de Sam Lowry, un solitario burócrata en un oscuro futuro al estilo Orwelliano. Tras ayudar por error a un enemigo del Estado, Sam debe escapar y buscar a una mujer con la que sueña continuamente. El filme es al final de cuentas una crítica al gobierno y sus alcances. Al menos así lo concibió Gilliam. Pero el estudio que debía distribuir la película no estaba feliz con el final y decidió editarlo. Gilliam tuvo una pelea legal con Universal quien guardó el proyecto. Pero el cineasta publicó en diversos periódicos un comunicado instando al estudio a estrenar su película.

Así, Universal editó el final y distribuyó el filme que hoy se conoce como la versión “el amor conquista todo”, una visión muy distinta a la que había previsto Gilliam, quien posteriormente logró hacer llegar su corte a las pantallas. Brazil recibió dos nominaciones a los premios Óscar de ese año. Y le dio a Gilliam una fuerte reputación como un director duro de roer.

Pero lo cierto es que su carrera, pese a los obstáculos, ha sido prolífica. The Fisher King con Jeff Bridges y Robin Williams; 12 Monos con Bruce Willis y Brad Pitt; Fear and Loathing in Las Vegas con Johnny Depp y Benicio del Toro, fueron rotundos éxitos de crítica y taquilla. Cada uno, por supuesto, están empapadas del característico estilo visual de Gilliam.

Los años han pasado y en Gilliam no cesa el espíritu que lo vio nacer al cine. Por ello, resultan extrañas las críticas a su más reciente esfuerzo. The Zero Theorem, protagonizado por Christoph Waltz, relata los días de Qohen Leth, un trabajador en una empresa de tecnología llamada Mancom.

Día tras día, Qohen espera una llamada sin saber qué esperar del otro lado. Lo único que desea es saber que su existencia tiene significado. Desconoce incluso cuál es el objetivo de su trabajo, sólo sabe que su proyecto, The Zero Theorem, es de vital importancia para su empresa.

red-hairEs entonces que Qohen conoce a Bainsley (Mélanie Thierry), una misteriosa mujer que parece interesarse en su vida repentinamente. Entabla con ella una relación que lo hace cuestionar lo que sucede a su alrededor. Qohen vive ensimismado, dedicado a resolver lo que su compañía le pone en frente sin cuestionar un solo instante lo que hace.

Vive vigilado, no por el gobierno, sino por las corporaciones, por anuncios personalizados que lo persiguen en la calle, por cámaras de Mancom colocadas en todos los rincones de su casa, incluido, en una cruz que decora su casa.

Gilliam hace una profunda reflexión sobre el presente. “El futuro nos alcanzó antes de que nosotros alcanzáramos el futuro” dijo durante la presentación del filme en el festival de Venecia. The Zero Theorem es una crítica al mundo interconectado que tenemos hoy.

Tenemos acceso a todo esto y sin embargo estamos separados, reflexiona Gilliam. ¿Tenemos relaciones reales todavía o todas son virtuales? Convivimos a través de interfaces, no por experiencias. Conocemos a los demás por proyecciones, no en situaciones reales.

De ahí la importancia de autores como Gilliam. La experiencia no será siempre agradable, pero es absolutamente necesaria. Gilliam pone a Qohen, un hombre de fe, contra la pared. Lo obliga a enfrentarse con su realidad en lugar de evitarla.

The Zero Theorem es una invitación, una incitación, una provocación a analizar el mundo en que vivimos. Nadie mejor que Gilliam para ello.

 

 

 

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