Hollywood se pinta de color: las minorías a la alza

Nov 3 • Artículos, Especiales • 918 Views • No Comments on Hollywood se pinta de color: las minorías a la alza

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Salvador Medina @ayudamemalverde
En los últimos años, pareciera que los encargados de tomar decisiones en Hollywood, se han abierto a la posibilidad de abrir espacios a las minorías que llevan décadas demostrando que merecen las mismas oportunidades.

Y ciertamente se han roto varias barreras en tiempos: el mexicano Alfonso Cuarón se convirtió en 2013 en el primer cineasta latinoamericano en ganar el premio Óscar como Mejor Director; ese mismo año, el director de raza negra, Steve McQueen, se coronó en la categoría de Mejor Película por 12 Años de Esclavo. De ninguna manera reconocimientos menores.

Pero este año, los premios Óscar a lo mejor del cine estadounidense, mostraron que las desigualdades están lejos de superarse. En las cuatro categorías otorgadas en actuación, no se encontró a ningún actor o actriz que no fuera blanco.

detail.0b749bd8Darnell Hunt, director del Centro Ralph J. Bundle de Estudios Afroamericanos de la Universidad de California, Los Ángeles, aseguró en ese momento que habla de una desconexión entre la industria y los Estados Unidos.

La Academia (de Artes y Ciencias Cinematográficas) es abrumadoramente blanca, abrumadoramente masculina y casi compuesta de personas de más de 60 años. Hay una cierta cultura ahí y un particular estilo para contar historias que no es incluyente de otros puntos de vista”. Y Hunt tiene razón.

Hace tres años, un estudio de The LA Times mostró que la Academia era 94 por ciento blanca, con un promedio de edad de 62 años. Algo que sin duda significa un obstáculo para cineastas y actores de nuevas generaciones y con diferentes perspectivas.

El Estudio de Diversidad en Hollywood, conducido por el centro Ralph J. Bundle, reporta los desequilibrios en cine televisión, tanto frente a la cámara como detrás de ella.

En todos los niveles, las mujeres y las minorías están poco representadas en la industria, señala Hunt. “Y la única cuestión es qué tan seria y notoria es esa falta de representación.

Según los resultados, las minorías étnicas, pese a conformar el 40 por ciento de la población estadounidense, recibieron únicamente el 17 por ciento de los papeles en películas con estreno comercial. Además, un análisis entre los principales ejecutivos de Hollywood de los 18 estudios cinematográficas, dio a la luz que 94 por ciento de ellos son blancos y el 100 por ciento son hombres.

No se trata únicamente de una situación alarmante sino que requiere de acciones a corto, mediano y largo plazo.

El 2013, pese al éxito de películas como 12 Years a Slave, Fruitvale Station y The Butler, fue un año común y corriente, aseguró la profesora Stacy Smith, directora de la Iniciativa de Cambio Social, Diversidad y Medios de la escuela Annenberg. “Cualquier ímpetu ganado en términos de reconocimientos o incluso conciencia sobre el tema en 2013, probablemente no rendirá frutos al respecto en un corto tiempo”.

La escuela Annenberg de Comunicación y Periodismo de la Universidad del Sur de California publicó apenas este mes otro estudio donde señala que el 26 por ciento los roles hablados en el cine de Estados Unidos durante 2013 fueron dirigido a minorías.

Según Amy Kaufman de The LA Times, el estudio, que analizó a casi cuatro mil personajes, reveló que los latinos tuvieron sólo el 4.9 por ciento de esas partes, aunque representan el 16.3 por ciento de la población de aquel país.

Además, las mujeres latinas se mostraron desnudas o semidesnudas en pantalla más tiempo que mujeres de otros razas.

Otro de los resultados del estudio muestra que durante ese año, los directores afroamericanos escogen a actores negros con mayor frecuencia que sus contrapartes blancas: 46 por ciento contra 10.8 por ciento. Y 17 de las películas que mayor recaudación generaron en taquilla, no tenían un solo actor negro.

Smith, sin embargo, notó que la televisión está rompiendo esa tendencia. Y eso se debn, en gran medida, al éxito que ha tenido la escritora y productora Shonda Rhimes, creadora de programas tan populares como Grey’s Anatomy, Scandal y How To Get Away With Murder, donde no sólo trabaja la mexicana Karla Souza, sino que dio a Viola Davis el primer Emmy como Mejor Actriz Principal en los premios Emmy a una mujer de raza negra.

En su discurso de aceptación hace apenas una semanas, Davis citó a Harriet Tubman, una icónica abolicionista del siglo XIX, pintando un claro panorama la situación de las actrices de raza negra actualmente.

“Lo único que separa a las mujeres de color de cualquier otra persona es una oportunidad. No se puede ganar un Emmy por papeles que simplemente no están ahí”.

Además, Rhimes contrató a dos mujeres negras como directoras para una temporada de Scandal, algo que sin duda ayuda a mejorar la situación para muchas de ellas en la industria.

A Rhimes, se han agregado una nueva generación de voces que han puesto a las minorías frente y detrás de cámaras. Programas como Blackish, Jane the Virgin y Empire, han logrado ampliar el espectro de talento en pantalla, dando oportunidades a blancos y latinos por igual.

Inspirada en Rey Lear, Empire, uno de los programas dramáticos mejor reseñados de los últimos años, cuenta la historia de un empresario negro y la lucha con su propia familia por la disquera que él mismo construyó. Cocreada por el cineasta afromericano Lee Daniels, recibió tres nominaciones a los más recientes premios Emmy, algo que sin duda muestra que al menos se está intentando combatir los prejuicios.

Y es que pensar que la actuación de los medios no es determinante en la percepción que tienen los jóvenes, es caer en un error. No se trata únicamente de un reflejo de la sociedad contemporánea, sino que muestra esos desequilibrios como algo común y sobre todo, aceptado.

Según Kristen Harrison y Nicole Martins de la Universidad de Michigan, el autoestima de niñas blancas y negras, así como de niños negros, se reduce mientras más televisión se consuma.

Aunque el estudio se enfoca únicamente en cómo la cantidad de tiempo frente a un televisor afecta el autoestima de los jóvenes, la programación es lo que da a los niños blancos un autoestima más alta, señala Amy Jordan, directora del sector Los Medios y el Desarrollo Infantil del Centro de Políticas Públicas de la Universidad de Pensilvania.

Estos desequilibrios se pueden explicar por dos factores obvios: las personas que están tomando las decisiones no piensan en las minorías como alguien a quien apelar; y los creadores de contenidos son en su mayoría hombres blancos.

Hollywood y la televisión son un mero reflejo de lo que sucede en la sociedad a la que se deben. Los debates sobre la violencia policial contra afroamericanos, las políticas racistas de candidatos del Partido Republicano y los constantes casos de racismo reportados por ejecutivos y directivos en el sector público y privado, hablan de un país que se encuentra en el choque de dos mundos.

George Lucas, egresado de la Universidad del Sur de California, donó diez millones a estudiantes “de color” en su alma mater. El apoyo, según una nota de Vulture, está enfocado a atraer estudiantes de comunidades poco representadas, particularmente negros y latinos, y significa la donación más grande a estudiantes en la historia de esa universidades.

“Los hispanos y afroamericanos están poco representados en la industria del entretenimiento. Es mi privilegio y el de mi esposa proveer esta ayuda a estudiantes calificados que quieren contribuir su experiencia y talento a contar sus historias”.

Y ahí es donde se empieza: dando oportunidades.

Para que exista una mejor proporción en los medios y en cine, deberá pasar mucho tiempo. Pero lo que hoy se está sembrando, el cambio que hoy se está gestando, sin duda debe mostrar que es posible triunfar como lo que en Estados Unidos se llama “minoría” con el propósito único de contar historias de una cultura y así continuar una tradición que lleva siglos acercándonos más a entendernos a nosotros mismos.

 

 

 

 

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