El arte no da respuestas, pero permite formularte preguntas: Guillermo Arriaga

Nov 13 • Ideas: CAMPUS • 1321 Views • 2 Comments on El arte no da respuestas, pero permite formularte preguntas: Guillermo Arriaga

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Guillermo Arriaga es uno de los escritores más destacados de México. Su labor literaria y cinematográfica le han valido ser reconocido como una de las voces más auténticas y originales del medio. En esta edición de Ideas Campus, hablamos con el destacado cineasta sobre la creatividad, su proceso creativo y su ambicioso proyecto Words With Gods.

Salvador Medina @ayudamemalverde

Alto, serio y asertivo, Guillermo Arriaga es contundente: “Si bien el arte no te da respuestas, te permite formularte preguntas. Yo creo que es importante formularse preguntas.”

El escritor cinematográfico que abrió una nueva etapa en el cine mexicano con Amores Perros, su primera colaboración con el director Alejandro González Iñárritu, asegura que es imposible esconder la verdad cuando se está creando algo, pues se trata de un proceso inconsciente.

”En el arte, como no tienes ningún compromiso más que con la obra misma, no hay forma de ocultar la verdad. Y además, el arte no siempre es un proceso consciente. Hay un gran proceso inconsciente y ese proceso está recogiendo lo que está sucediendo en el mundo y te lo plasma. William Faulkner decía que él no entendía cómo siendo un granjero de Oxford, Mississipi, escribía las obras que escribía”.

FIL 2010 / Paola Villanueva Bidault.

FIL 2010 / Paola Villanueva Bidault.

Como no hay barreras en el arte, no hay controles, no tienes que quedar bien con nadie. Tiene un valor distinto a lo que puede ser la política, la ciencia, la sociología, continúa.

Nacido en León, Guanajuato, está claro que la vocación de Guillermo Arriaga fue el cine. Pese a haber iniciado como novelista, dirigió durante su juventud diversos proyectos en su ciudad natal, desde documentales, videos corporativos y producciones para la televisión local.

Así que su evolución como contador de historias se dio de manera natural. Había dirigido antes, comenta. “No era algo completamente extraño para mí. Obviamente el cine es mucho más complejo. Hay una serie de elementos que si no has estudiado cine, saberlos tiene sus complicaciones. La luz, qué lente voy a usar, a qué movimiento. Y luego el set se vuelve muy confuso. Los sets son muy confusos. Si no vienes muy bien preparado, ¿dónde pongo la cámara? ¿Cómo ensayo?”.

La irrupción de Amores Perros en el cine mexicano contemporáneo no es algo menor. Abrió una puerta a una nueva generación de cineastas y también dio lugar a directores que querían repetir la exitosa fórmula. Pero el inimitable éxito de Arriaga e Iñárritu dio el salto a Hollywood con 21 Gramos. El escritor cinematográfico (no le gusta el término guionista) continuó en su estilo visceral, lacerante, como un golpe en el estómago.

Pero sus historias, pese a que son duras, están llenas de humanidad. De seres humanos buscando conectarse con los otros, sin darse cuenta que sus acciones son trascendentales en la vidas de propios y extraños.

Tras el éxito de Babel, que valió a González Iñárritu una nominación como Mejor Director en los Premios Óscar y a Arriaga como Mejor Guión, así como el amplio reconocimiento de la crítica, ambos paisanos siguieron por rutas distintas. Y si alguien creía que este hombre de semblante imponente iba a detenerse, no entendía lo que las historia significan para él.

Lo que me inspira a crear es que si no cuento las historias se me quedan en la garganta, se oxidan y me envenenan, sentencia.

“Desde niño mi forma de relacionarme con el mundo, con los demás, era contando historias. No era contando cosas abstractas, sino cosas que sucedían. Es mi forma de relacionarme con los demás”.

Para Arriaga, se trata de algo necesario. De un llamado.

Ser cineasta, un privilegio

La vida en el set de cine es difícil. Seis días a la semana, llamados de diez horas o más y la responsabilidad del trabajo de un centenar de personas. Uno pensaría que el oficio de ser cineasta, es un lastre. El director Barry Sonnenfeld dijo hace años que se trata del trabajo más difícil del mundo. Arriaga no coincide.

IMG_3901Es un trabajo privilegiado, asegura.

“La verdad yo creo que todos los que nos dedicamos a esto debemos sentirnos honrados porque es un trabajo apasionante, es un trabajo siempre cambiante, muda mucho de una obra a otra. Entonces eso hay que agradecerlo”.

Guillermo Arriaga lo compara con una aventura, distinto a cualquier labor. Te lleva al desierto, a la selva, al corazón mismo de ciudades gigantescas. Además de la posibilidad de coincidir con actores de inmenso talento. Arriaga sabe algo de eso.

En su primera labor como director de un largometraje, contó con Charlize Theron, Kim Basinger, Jennifer Lawrence y José María Yázpik. Pesos pesados a nivel internacional. The Burning Plain (Fuego) fue su primer proyecto después del éxito Los tres entierros de Melquiades Estrada. Dirigida por Tommy Lee Jones, el filme fronterizo le hizo merecedor del máximo honor para un guionista en el prestigiado Festival de Cannes.

En Fuego, el aprendizaje como director fue mayúsculo. Al no poder contratar a gente que lo apoyara en la producción por no finalizar su permiso de trabajo, Arriaga debía visualizar la película sin apoyo.

“Todo lo tuve que resolver ahí en set. Qué es lo más complicado que he hecho en mi vida. Resolver en set una película. A mí le dijo Charlize (Theron), vamos a ver si como roncas duermes”.

Pero para Arriaga, la creatividad se trata de un proceso fundamentalmente de rigor.

“Para mí la creatividad significa fundamentalmente rigor. Significa dar vueltas y vueltas a todas las decisiones que tomas sobre determinado problema. Sobre todo en mi caso, problemas narrativos. Creatividad es no solamente pensar que resolviste un problema, sino cómo se ve resuelta de esta manera y de otras más. Hasta llegar a la mejor solución posible”.

El proceso creativo, una exploración

Dentro del proceso creativo que significa una novela, un guión o la producción de una película, para Guillermo Arriaga se trata principalmente de rigor. Mi proceso trata de ser lo más riguroso posible, explica.

“Eso significa que exploro cualquier posibilidad de estructura, de personaje, de diálogo. Ahora por ejemplo que estoy escribiendo una novela, durante un año escribí más de seiscientas páginas. Este año me puse a reescribirlas desde el principio. De 617 páginas quité 119 páginas, sólo cortando frases. Pensando cuál es la mejor palabra, tratando de evitar todos estos lugares comunes en los que caemos los escritores. Ése es mi trabajo. Y es un trabajo de 8 horas diarias”.

IMG_3404Pero ese proceso ha cambiado para Arriaga. El éxito que representa su trabajo, le ha traído alejarse de su rutina de trabajo.

Viajo mucho, entonces ya me acostumbré a escribir en hoteles en aviones, en trenes, en restaurantes. Donde puedo escribo. Esa soledad que tenía para escribir quedó muy atrás, reconoce.

Pero nada detiene su trabajo. Y por ello, insta a los jóvenes a hacer lo mismo. Así, la lección más importante que ha aprendido como contador de historias es que primero hay que arriesgarse. No tener miedo a hacer las cosas.

Luego, estar preparado para la crítica más feroz.

“Para ello, tú tienes que ser el crítico más feroz de tu propio trabajo. Hay que tener una doble piel porque sí es bestial lo que te pueden llegar a decir. Y tienes que tener seguridad en tu obra”.

Y continúa:
“Nunca debes de autocensurarte ni autolimitarte. Tú debes hacer la obra y la obra hablará por sí misma. Una cosas muy importante que aprendí lo leí una obra de Martín Luis Guzmán, El Águila y la Serpiente, que dice que los hombres pertenecemos a diferentes especies. Y eso me abrió los ojos a decir ‘yo le escribo a los de mi propia especie’. Si mi especie es pequeña o es grande, eso ya no depende de mí. No está en mis manos. No hay control en el arte. No hay voluntad, no voy a decir ‘voy a escribir el próximo premio que me va a dar Cannes, o un bestseller’. No puedes. Lo único que puedes hacer es comprometerte con tu obra y escribirla lo mejor posible”.

A los jóvenes cineastas mexicanos, quienes quieren llegar algún día a ser reconocidos, les dice algo claro: no se detengan. No tengan miedo.

Arriésguense, no pasa nada. aconseja. Pero advierte: Sí, te van a destrozar. Lo más probable es que te destrocen. Y se siente terrible. Si se siente terrible que rechace una mujer cuando eres joven, imagínate que te rechacen 20 millones al mismo tiempo. Se siente duro. Pero hay que aguanta y hay que decir “va a ser la que sigue”. Quizás ésta me salió bien pero no la entendieron. Y a veces, esto es muy importante, la obra se revaluar. Tú nunca sabes en qué momento tu obra va a ser revalorada. Tú nunca sabes qué va a suceder con tu obra. Hay películas que son un fracaso cuando salieron y con el tiempo se convirtieron en películas de culto. Y fueron valoradísimas.

La gente se burlaba de Kafka, recuerda. La gente se burlaba de Gauguin. De Van Gogh. El tiempo termina por reivindicar. Tú no sabes, aunque te hagan pedazos, no sabes si tu obra tiene o no tiene valor.

Words With Gods

Su más reciente proyecto, se trata del más ambicioso de su carrera. Además de su trabajo como director, Arriaga prueba suerte como productor junto a sus socios Alex García y Lucas Akoskin.

Words With Gods o Hablar con Dioses, pertenece a un proyecto de mayor envergadura titulado El Pulso del Mundo (The Heartbeat of the World) que busca hablar de los temas “que nos dijeron que no habláramos en la mesa porque nos íbamos a pelear: sexo, religión, política y sustancias”.

Para ello, Arriaga se dio a la tarea de reunir a un enorme talento. Cineastas como Bahman Ghodabi, Álex de la Iglesia, Emir Kusturica, entre otras, aportan sus voces desde todos los rincones del mundo para hablar, en esta entrega, sobre la religión desde una perspectiva personal. Su única condición, fue que se trataran los temas con respeto.

“No quería que hubiera una burla. De lo que trata la película Words With Gods es de hallar puntos de encuentro. No puede ser que la religión separe a un ser de otro. No es justo, no es debido, no es correcto. Y mucho menos que haya rechazo porque perteneces a otra religión, o incluso merecer la muerte porque perteneces a otra religión”.

La trayectoria de Guillermo Arriaga es digna de reconocerse. Se trata de un director implacable que dejó de ser la mitad de una de las parejas más exitosas del cine mexicano para encontrar su propio camino y redescubrirse completo.

Su recorrido ha sido tan duro como exitoso. Está, además, en un momento de ímpetu y motivación. Por ello, el curso que impartirá de guionismo y dirección se vuelve una oportunidad para quienes quieran acercarse al proceso de un cineasta único en México.

Traigo frescas muchas experiencias, asegura. 2Filmé en Los Ángeles, filmé en Brazil, en México, produje una película que está en nueve países. Cómo relacionarte con la gente, cómo armar un proyecto de estos. No solamente fue conseguir los directores, fue conseguir quién hiciera la música, o quién ordenara los cortometrajes. Cómo se arma un proyecto de estos y creo que vale la pena hablar de ello”.

Con una novela en el tintero y un filme en camino, es difícil ver que Arriaga pueda detenerse pronto. La voz de uno de los artistas contemporáneos más importantes del país, es necesaria en estos tiempos. Cuando el arte se vuelve algo necesario, la voz de hombres como Arriaga resuena más fuerte. Y su obra está ahí para atestiguarlo.

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