Donald Trump, Bernie Sanders y los medios en las elecciones

Mar 30 • Artículos • 760 Views • Comments Off on Donald Trump, Bernie Sanders y los medios en las elecciones

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Salvador Medina @ayudamemalverde
En el onceavo episodio de la recién estrenada temporada de House of Cards, el presidente Frank Underwood, en medio de una campaña política, debe atravesar una situación delicada para la seguridad nacional. Tres ciudadanos norteamericanos han sido secuestrados en su propio territorio por dos jóvenes que aseguran pertenecer a ICO (Organización del Califato Islámico), una versión ficcionalizada de ISIS.

Mientras Underwood intenta mediar con los terroristas, quienes piden la liberación de su líder Yusuf Al Ahmadi, capturado por el gobierno estadounidense, se comienza a generar un clima anti musulmán.

Ibrahim Halabi, Director Ejecutivo de la Asociación para las relaciones Musulmanes-Americanas, declara a la prensa: “por más deplorable que sea esta situación, no culpemos al Islam en general, o a los millones de musulmanes en nuestra nación que quieren la paz. La ICO no representa al Islam. Pero muchos utilizarán este incidente  para justificar medidas draconianas como restricciones de viaje o registro forzoso, que abrazan el odio e incluso a violencia”.

Y sentencia: “Cuando el fanatismo se vuelve una forma de patriotismo, Estados Unidos deja de ser Estados Unidos”.

Como una predicción del contexto electoral, House of Cards, la serie creada por Beau Willimon, es increíblemente precisa y se presenta como una especie de guía para la que promete ser la elección más divida en la historia de aquel país.

trump-scotlandY es que Donald Trump, ese infame personaje más reconocido por su difamatorias declaraciones y berrinches infantiles contra sus detractores, que ha hecho del racismo y los prejuicios su arma política más poderosa, está a un paso de ser el candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano. Y lo cierto es que es imposible culpar a alguien que no sean los medios.

En este afán por contradecir absolutamente todo lo que salía de la boca de Barack Obama, desde su campaña presidencial hasta ahora, han creado un monstruo. Utilizaron la popularidad y la boca (y cerebro) sin filtros de Trump para atacar cualquier política o decisión que saliera del ejecutivo, acusándolo de anti-americano, socialista y cualquier otro adjetivo que ante sus ojos fuera en contra del status-quo.

Trump utilizó el poder de los medios (y sus bolsillos), para colocarse como el principal aspirante a la Casa Blanca del ala conservadora norteamericana. Muchos predicen incluso que de ser elegido como candidato, sería el final del Partido Republicano como lo conocemos. Y así, decenas de voces se han manifestado en su contra. Pero no ha sido suficiente.

Se trata de un personaje que ha hecho de los medios su mayor aliado. Desde su reality show hace una década hasta la actualidad, pocos “políticos” han tenido tal cobertura en noticieros conservadores o liberales. Sus declaraciones, manifestaciones o detractores, le han proveído de tiempo aire como a ningún otro aspirante. Y es justamente eso lo que da poder a Trump.

En el otro lado del espectro, se encuentra Bernie Sanders. El senador independiente que compite por el Partido Demócrata contra la favorita Hillary Clinton, ha hecho de las redes sociales el camino para llegar a una nueva generación de votantes.

Como nadie en esta elección, Sanders ha logrado cautivar a los millenials con ideas de cambio, justicia e igualdad. Su gran virtud no es sólo que habla de unidad en una época de tensión racial y social como hace décadas no se veía, sino que se trata de un político genuino.

Además de no utilizar los Super PACs, esta figura electoral estadounidense que puede recolectar dinero en nombre de cualquier político, sino que sus propios votantes son quienes realizan donaciones a su campaña, se trata del político más progresista y atrevido que tiene Estados Unidos.

Es un socialdemócrata tumblr_o4objnRryY1rig87wo1_1280irredento que se ha manifestado a favor de los derechos civiles desde los años 60’, que votó en contra de las guerras de Irak, Afganistán y Siria, así como por la regulación de Wall Street y a favor de políticas que mitiguen el cambio climático,

Se trata de un político de nuestros tiempos que si bien no se merece las enormes críticas que recibe por sus posturas radicales, sí ha generado atraer a jóvenes y minorías que busquen una voz representativa.

Así, dos figuras que han utilizado elementos mediáticos completamente distintos, podrían estarse enfrentando en la boleta por ocupar el lugar que dejará Barack Obama en unos meses. Uno de ellos con legítimo interés por cambiar lo que él considera que es un sistema injusto, y el otro sin mérito alguno sino la popularidad que le ha traído su poderosa estupidez. Pero no podemos culpar a Trump únicamente. Debemos señalar también a los medios.

Escribe Edward Wasserman, director de la Escuela de Periodismo de UC Berkeley, que “Trump tiene un genio para descifrar a su audiencia, y así se topó con electores reales que han sido lastimados. Es un grupo de votantes molestos y sin representación, admiran su estilo ostentoso, y su aparente indiferencia ante el desprecio del status quo. Sus seguidores parecen convencidos de su determinación de avanzar sus intereses – aunque se trata de una población que no ha levantado un dedo en su vida profesional”.

Y de esta manera, Trump se ha consolidado como una fuerte posibilidad, cuando hace apenas unos meses era la broma que a todos los medios servía para generar rating. Hoy, el mundo está ante la verdadera posibilidad de tener a una estrella de la televisión en la Casa Blanca. Pero como nos ha probado la historia estadounidense, los medios y la política han ido siempre peligrosamente de la mano.

Parece que olvidamos a Arnold Schwarzenneger, el actor austriaco que fue gobernador de California; George Murphy, cantante y actor a principios del siglo XX, fue senador por el mismo estado; incluso un luchador, Jesse Ventura, fue gobernador del estado de Minnesota; sin olvidar, por supuesto, a Ronald Reagan, quien llegó a la silla presidencial tras una exitosa carrera en la pantalla grande.

Y es que en una sociedad que vive por el rating, los clics, los retuits y seguidores, no debería ser una sorpresa que la mera presencia de una figura, lo ponga al frente de las preferencias electorales. Sin importar que se trata de una persona misógina, racista y con enormes tendencias narcisistas, refleja los valores de una sociedad hueca, superficial y con un futuro poco alentador.

 

 

 

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