‘Barry Seal: Sólo en América’ – Reseña

Sep 8 • Spoiler Alert • 385 Views • Comments Off on ‘Barry Seal: Sólo en América’ – Reseña

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Salvador Medina @ayudamemalverde

Por alguna maldita razón, los críticos y medios en Estados Unidos siempre desdeñan o menosprecian películas de calidad pero cuestionan su status quo. Producciones como Kill The Messenger, Lord of War y ahora American Made (Barry Seal: Sólo en América) son percibidas más por su visión de las políticas de aquel país, que por su calidad cinematográfica. Y es algo frustrante, pues si algo debe hacer el cine, además de entretener, es mostrarnos como somos.

En la nueva película de Tom Cruise, la política expansionista de Estados Unidos está en segundo lugar, sólo apenas del enorme talento de su estrella.

Escrita por Gary Spinelli dirigida por Doug Liman, quien había trabajado con Cruise en Edge of Tomorrow, después llamada Live. Die. Repeat., cuenta la controversial historia real de Barry Seal (Cruise), un piloto de TWA quien en los años 70′ comienza a trabajar como operativo para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en sus labores de espionaje en Centro América.

Tras ser descubierto por el Agente Schafer (Domhnall Gleeson) contrabandeando habanos cubanos de Canadá a territorio estadounidense, Seal recibe la oportunidad de dejar su monótono trabajo y tener su propia empresa Consultores de Aviación Independientes (CAI), con su propio avión, realizando labores de inteligencia espiando a comunistas en Centro América.

En su primer encuentro, Barry cuestiona si lo que va a hacer es legal. “Es legar cuando lo haces para los buenos”, le responde Schafer.

Es entonces que comienza la aventura de Barry a lo largo de América, ocultando su trabajo a su esposa Lucy (Sarah Wright) y a sus hijos. Desde su casa en Luisiana primero, y después desde Nebraska, Barry no sólo trabaja para la CIA armando a los Contras en Nicaragua o intercambiando dinero por secretos con el dictador Manuel Noriega, sino que termina traficando para el Cártel de Medellín de Pablo Escobar en los inicios de su empresa.

Jugando en la delgada línea de servir a su país y la ilegalidad del tráfico de drogas, Barry sirve a los propósitos de Schafer y a sus propias necesidades económicas. Se trata de un personaje que no sólo arriesga su vida por su país, sino por la adrenalina que le generan las misiones que se le van presentando.

Estados Unidos necesita alguien que haga el trabajo sucio por ellos para no manchar las manos de la democracia. Y ése hombre es Barry Seal.

Doug Liman, cuyo mejor trabajo ha sido Edge of Tomorrow, parece encontrar su ritmo cuando trabaja con Cruise. Sólo en América es impecable no sólo dentro de su género, sino en el contexto del verano. Cruise nos regala, como suele suceder, un papel hecho a su medida. Y aunque lo vemos haciendo algo familiar y recurrente, lo hace con tal gracia y talento que nos mantiene entretenidos a lo largo de la película.

Cruise es carismático como siempre y cada cuadro que nos regala en pantalla es un deleite para los fans de la acción y la intriga. Aunque es claro que los cineastas se toman ciertas libertades para contar la historia, todo está al servicio de una película que sobresale por la sinceridad de su apuesta.

Estados Unidos necesita alguien que haga el trabajo sucio por ellos para no manchar las manos de la democracia.

 

 

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