‘Animales Nocturnos’ – Reseña

Dec 14 • Spoiler Alert • 999 Views • Comments Off on ‘Animales Nocturnos’ – Reseña

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Salvador Medina @ayudamemalverde

Tom Ford es un diseñador de modas convertido en director de cine pero para quienes son ajenos a su biografía, bien les podría parecer estar frente a un veterano. Ford, quien realizó una sutil y casi natural transición a la pantalla grande, encuentra en su segunda obra su voz y estilo, algo raro para un cineasta con tan poco cartel.

Animales Nocturnos (Nocturnal Animals), basada en la novela Tony and Susan de Austin Wright, y adaptada a la pantalla por el propio Ford, en una compleja historia contada en diferentes planos narrativos pero cuentan con una temática clara y que une las diferentes líneas argumentales.

Susan (Amy Adams) es una exitosa artista que cuenta con lo que se podría llamar la vida perfecta. Su vida en el museo sólo es superada por su fastuosa casa con diseño contemporáneo y su galante marido Hutton (Armie Hammer). Pero Susan vive adormecida, aburrida de su trabajo, que considera “basura”, harta de su predecible vida y su apagada y lejana relación con Hutton.

Es entonces que recibe un manuscrito: está escrito por Edward (Jake Gyllenhaal), su ex esposo, quien le ha solicitado leerlo y reunirse mientras se encuentra en la ciudad.

Desde que intenta abrir el sobre dirigido a ella y Susan se corta el dedo, se nos advierte que se trata de un camino que la llevará a lugares que había olvidado.

Inicia aquí una historia paralela, la de Animales Nocturnos, la novela que Edward ha dedicado a Susan. Reproducida en la mente de Susan, habla sobre Tony, interpretado por el propio Gyllenhaal, en un viaje a través de Texas.

En su viejo Mercedes, Tony viaja con su esposa Laura (Isla Fisher) y su hija adolescente India (Ellie Bamber). A petición de su hija, Tony viaja de noche. Pero en la mitad de la desértica carretera, sin señal telefónica, los Hasting tienen un encuentro con unos “animales nocturnos”, un grupo de jóvenes en un GTO que buscan atormentar a quien se le ponga en frente. Y los Hasting son las víctimas perfectas.

Susan queda inmediatamente atrapada por la violencia y la desolación de la historia. Este personaje, el vulnerable Tony, tiene enormes paralelismos con su propia vida, reafirmados visualmente por la estética de Ford. Susan comienza a recordar lo que sucedió en su relación con Edward y lo que les llevó a separarse.

Pronto, Susan cae en una espiral que une a las dos historias con el pasado y su relación con Edward.

Con un estilo davidlynchesco, Ford realiza una exploración de lo que significa el arrepentimiento y lo que puede representar a lo largo de la vida de las personas. Se trata de un retrato devastador y reconfortante a la vez.

Con una estética contemporánea y rebuscada, Ford salta entre tiempos y mundos con la gracia de un cineasta distinto, de alguien que entiende su arte.

Sobra decir que el casting es de lo más destacado. Adams entrega exactamente lo que se esperaría de ella y Gyllenhaal nos recuerda que su talento es uno de los más subestimados en Hollywood.

Animales Nocturnos 29 de diciembre en cines

 

 

 

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